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Su encuentro con la expresión artística comienza en el mundo de la fotografía en 1990. Hasta 1994 realiza series de fotografías con el fin profundizar en el conocimiento de este lenguaje visual. Poco a poco va descubriendo un elemento vinculante en todas sus maniobras creativas, el efecto tiempo.
Con la incorporación del ordenador a sus trabajos consigue mezclar sus fotografías con imagen de síntesis, a la que luego da movimiento en un espacio virtual, creando pequeñas piezas audiovisuales de apenas segundos de duración, al tiempo que continúa investigando y experimentando con el concepto tiempo aplicado en todas sus creaciones, pasando de la imagen virtual a la materia, la escultura. En 1996 comienza a realizar sus primeros trabajos relacionados con estados temporales, evoluciona a partir de sus experiencias en el arte digital y el impacto del discurrir inevitable del tiempo, así como sus efectos en el ser humano, en su modo de vida, su habitat...
Comienza a utilizar distintas materias primas en sus primeros "relojes". Por un lado esculturas en madera tallada y hierro esmerilado, figuración y objetos visiblemente afectados por el paso del tiempo, además de pequeñas piezas de pulsera con caracter puramente experimental, que reinterpretan el reloj de pulsera como una estructura funcional voluble, para lo cual utiliza diversos objetos cotidianos que ofrecen distintos significados, haciendo trascender su importancia más allá de la hora que marcan.
En 1997 exhibe su obra por primera vez compartiendo espacio con la pintora Eva Navarro.
Su evolución desde esta exposición ha sido constante, siempre dentro de la definición de una búsqueda permanente del concepto de tiempo y su argumento abstracto que considera el leit motiv de todos sus trabajos.
En 1999 instala su estudio en Villanueva del Pardillo donde realizara su serie de esculturas en hierro conocidas como Contratiempos. Al mismo tiempo, trabaja como ayudante en un taller de relojería donde se introduce en el universo de la maquina del reloj y su conexión psicológica con el humano. Reúne gran cantidad de datos empíricos e información al mismo tiempo que se sumerge en el estudio de la filosofía, sociología e historia del tiempo.
En 2004 deja el taller de relojería y se traslada definitivamente a Madrid donde trabaja en su estudio de
la calle Marqués de Monasterio; durante este periodo realiza varias exposiciones con sus piezas en Madrid y Milán, en galerías de arte y espacios culturales; interviene en diferentes eventos artísticos y realiza algunas colaboraciones con otros artistas, ademas de impartir cursos y conferencias.
La exhibición retrospectiva realizada en 2006 marca un punto y seguido en su trabajo. Su inmersión en el mundo de la clepsidra y sus exposiciones posteriores no hacen más que abrir nuevos horizontes a un solo objetivo: mostrar el tiempo de una forma personal convirtiendo sus singulares piezas en expresión de momentos. |